257. Esto es para ustedes.
Al principio creo que se trata de un destello casual, un juego de la llama de las velas contra las paredes, pero pronto comprendo que no, que ese brillo que se insinúa detrás del tapiz y que parpadea con un pulso casi humano no es producto del azar sino de un ojo escondido, un ojo frío, paciente y voyerista que ha sido colocado con precisión para observar cada gesto mío, cada desnudez que dejo caer en la intimidad de estos aposentos que siempre creí míos.
Me acerco despacio, como si no hubiera