223. Un momento en el jardín de la pasión.
La noche se desliza suave sobre la corte, como un velo húmedo que todo lo cubre, y yo camino descalza por el pasillo que me conduce hacia los jardines, sintiendo bajo la planta de mis pies el frío de las piedras, como si quisieran retenerme y recordarme que no hay lugar seguro en este palacio que respira conspiraciones en cada esquina, pero mi cuerpo se resiste a la prisión de las paredes y busca el aire libre, el respiro del perfume de las flores que sólo se abren bajo la luna, ese olor que me