209. Névara… debo decirte la verdad.
La noche se abre ante mí como un telón pesado, cargado de aromas dulces y de rumores apagados en los corredores, y mientras avanzo hacia la habitación apartada donde él me espera, siento que cada paso que doy no es solo mío sino también de una historia que se trama en la oscuridad, una historia donde el deseo y la traición son la misma lengua que me lame la piel. Empujo la puerta con suavidad y lo encuentro allí, recostado contra la mesa, con el rostro medio oculto en la penumbra, la mirada fij