116. Juramentos entre dientes.
El murmullo de los sobrevivientes me rodea como una marea baja que nunca se retira del todo, voces que se entrelazan con el crujido de las vigas chamuscadas del refugio y con el aliento tibio de quienes aún me miran con desconfianza, como si mis sacrificios no fueran ofrendas, sino maldiciones que me persiguen y los arrastran a ellos también; cada gesto, cada mirada desviada, cada palabra apenas susurrada es un recordatorio de que mi piel ha sido camino para abrir umbrales que nadie más se atre