Cap. 86 ¡Esa mujer!
La reunión no ocurría en las oficinas relucientes de Ottum Holdings, sino en un club privado, discreto y cargado del olor a cuero envejecido y whisky caro. Lucius, flanqueado por Gael, quien parecía una extensión silenciosa y alerta de su voluntad, se sentaba frente a Pedro Martínez.
Martínez era un hombre con una reputación intachable en el mundo de los negocios legítimos, un pilar de la comunidad empresarial. Pero Lucius y Gael habían desenterrado la capa de barniz.
—Señor Ottum —comenzó Ped