Cap. 75 ¿Por qué no lo recordaría?
La máscara imperturbable de Isabella se quebró por completo. Un rubor inusual tiñó sus mejillas, y sus ojos, antes fríos, ahora brillaban con una mezcla de consternación, vergüenza y algo más, algo que no se había atrevido a sentir en años.
—Augusto, párate. ¿Qué te pasa? No hagas esto —su voz, por primera vez, perdió su tono plano y ganó un deje de urgencia.
—Ponte de pie. Ahora. Te juro que yo... —no pudo terminar la amenaza.
—No —la interrumpió Augusto con suavidad, pero con una firmeza inqu