Cap. 29 No lo hay
El mundo se detuvo para Alba. El aire se espesó en sus pulmones. La noticia no fue un golpe, sino un vacío que se abría bajo sus pies. Todas sus estrategias, sus planes meticulosos, su lucha por la libertad... de repente se empequeñecieron ante la imagen de su hija, sola, asustada y enferma.
—¿Cuánto tiempo? —logró preguntar, su voz apenas un hilo de sonido.
—Clemente dice que cinco, seis días en el mejor de los casos. Pero... —Luther dudó, algo inusual en él.
—Pero su fiebre no cede como deberí