Cap. 156 No dejes de explorar.
Una sonrisa pequeña, frágil pero real, asomó en los labios de Alicia.
—Con mamá y los bebés también.
—Con todos —confirmó él, el corazón desbordándose.
—Ahora duerme un poco más —dijo, arropándola de nuevo con una ternura infinita.
—Tienes que reponer fuerzas para ser mi compañera de aventuras, ¿bueno?
Alicia asintió, dejándose acomodar. Sus ojos, ya pesados, no lo soltaban.
—Te quiero, papi.
—Yo te quiero más, mi luz —susurró él, conteniendo la emoción que le cerraba la garganta.
Permaneció a