Cap. 142 Alba… cuídate.
Varios de los poderosos presentes fueron a saludar tanto a Isabella como a Alba; eran, sin duda, las dos mujeres que realmente tenían poder en ese momento.
Entre saludos y sonrisas forzadas, y como buena embarazada de casi ocho meses, Alba sintió la urgencia ineludible de ir al baño. Isabella, siempre alerta, se dispuso a acompañarla, pero fue interceptada por un inversor clave que coordinaba el último proyecto de infraestructura y necesitaba una palabra urgente.
—Ve, yo voy bien —dijo Alba a