Cap. 141 Lo estoy
Catalina no dijo nada más. Dio media vuelta y salió de la oficina, su figura antes imponente, ahora encogida por el dolor y la derrota. Lucius volvió a su silla y miró los informes financieros en su pantalla.
No hubo un temblor en sus manos. No hubo un suspiro. Solo el silencio absoluto de una fortaleza emocional construida a base de renuncia y acero. Había dibujado una línea en la arena de su alma, y ni siquiera la muerte de su padre biológico la cruzaba.
Su familia, la que importaba, estaba