Cap. 139 Estás medio rarita.

Cuando terminó el almuerzo, me retiré. Lo único que quería era llegar a La Tormenta, ver a mis hijos, abrazar a Alicia, respirar el olor a bebé de los gemelos. Necesitaba sacar este… dolor que se me había quedado incrustado en el pecho después de sentir su mano en la mía.

La forma en que me buscó bajo la mesa, sin mirarme. La forma en que me sostenía, como su ancla secreta. Y luego, soltarme. Irse.

De regreso, mi hermoso futbolista profesional, alias el pequeño sinvergüenza, estaba en un sueño
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