Cap. 139 Estás medio rarita.
Cuando terminó el almuerzo, me retiré. Lo único que quería era llegar a La Tormenta, ver a mis hijos, abrazar a Alicia, respirar el olor a bebé de los gemelos. Necesitaba sacar este… dolor que se me había quedado incrustado en el pecho después de sentir su mano en la mía.
La forma en que me buscó bajo la mesa, sin mirarme. La forma en que me sostenía, como su ancla secreta. Y luego, soltarme. Irse.
De regreso, mi hermoso futbolista profesional, alias el pequeño sinvergüenza, estaba en un sueño pesado. Se hacía más pesado, como un durazno maduro en mi vejiga.
Lo hacía a propósito, estoy segura. Cuando más necesitaba su energía, él se duerme como un lirón, cómodo y ajeno en mi vientre.
El auto se detuvo bajo el dosel del hotel para que yo subiera. Mientras mi chofer abría la puerta y yo salía, apoyándome en el marco, mi mirada barrió el lobby por inercia.
Y ahí estaba Celeste.
Aquí, en el lobby del hotel 'Le Jardin', justo después del almuerzo. Estaba de pie junto al mostrador de cons