Cap. 131 ¡Es la cabecera de Alicia!
Había dormido más de la cuenta, arrullada por un agotamiento que era físico y emocional. Cuando finalmente llegó al ala de los niños, el corazón le latía con fuerza.
La escena era de una calma doméstica perfecta. En el espacio de los bebés, estaban Hugo y Lena, sus padres, haciéndose cargo de los "nenes" con la experticia risueña de los abuelos. Luna y Sebastián estaban limpios, alimentados y entretenidos.
En la habitación contigua, a través de la puerta abierta, podía ver a Alicia. Estaba sen