Cap. 131 ¡Es la cabecera de Alicia!
Había dormido más de la cuenta, arrullada por un agotamiento que era físico y emocional. Cuando finalmente llegó al ala de los niños, el corazón le latía con fuerza.
La escena era de una calma doméstica perfecta. En el espacio de los bebés, estaban Hugo y Lena, sus padres, haciéndose cargo de los "nenes" con la experticia risueña de los abuelos. Luna y Sebastián estaban limpios, alimentados y entretenidos.
En la habitación contigua, a través de la puerta abierta, podía ver a Alicia. Estaba sentada en la cama, jugando con unos bloques de colores, y con ella estaban Augusto e Isabella.
Augusto construía una torre ridículamente alta que hacía reír a Alicia, e Isabella, sentada con elegancia en una butaca, observaba con esa sonrisa sutil y satisfecha.
Era un cuadro de felicidad familiar, de apoyo inquebrantable. Todo estaba en orden. Todo estaba cuidado.
Pero...
¿Dónde estaba Lucius?
Su mirada recorrió la sala, buscando la figura alta, la espalda ancha que había sido una presencia const