Cap. 106 Todo está listo, Julia
Luther, después de asegurar que Matías estaba fuera de combate y de dar órdenes rápidas a sus hombres para terminar con la resistencia, se arrodilló junto a ellos. Su rostro era una máscara de furia y preocupación.
—Ambulancia, ¡ya! —rugió hacia sus comunicaciones.
Pero la ambulancia ya estaba allí. La verdadera. Y dentro, el equipo médico de confianza de Luther, que había sido parte del convoy de seguridad, salió corriendo con maletines de emergencia.
Mientras los paramédicos se hacían cargo de Lucius, aplicando presión y preparándolo para el traslado, Alba se quedó arrodillada a su lado, su vestido y sus manos manchadas de su sangre, mirando cómo el hombre al que una vez amó, al que había odiado, por el que había planeado toda esta farsa, yacía herido por haber puesto su cuerpo como un escudo para salvar la vida que él creía que llevaba dentro.
La mentira, el plan, la venganza... todo palidecía ante el rojo brillante de su sangre en sus manos.
El día cero había cobrado su precio,