Cap. 107 Mantengan vigilancia
Alba tomó una gasa estéril y con una ternura infinita, enjugó suavemente la frente de Julia.
—Juli... —susurró, su voz quebrada por las lágrimas que no podía contener.
—Gracias. Esto es invaluable. Esto... esto es...
No encontraba las palabras. Cómo agradecerle por llevar a sus hijos, por arriesgarse, por ser el pilar más sólido y silencioso de todo este plan desesperado.
Julia, a través de la neblina de los sedantes, logró esbozar una sonrisa pequeña pero genuina. Sus ojos, aunque asustados,