Inicio / Romance / Cuando la Cruz Olvida el Juramento / Capítulo 5: El Jardín de las Rosas Blancas
Capítulo 5: El Jardín de las Rosas Blancas

La primavera llegaba a Valdris, disipando el frío del invierno y pintando las calles de verde y rosa. En la Villa Emberfall, el jardín estaba lleno de rosas blancas que Mason y Elara habían plantado juntos, y el atelier olía a pintura y linaza. Elara pasaba las mañanas pintando y las tardes ayudando a Mason en la biblioteca, organizando los libros antiguos que los Everetts habían heredado. Una mañana, mientras revisaba unos documentos, encontró un contrato que demostraba que la empresa de los Reed había recibido ayuda económica de los Everetts durante la crisis de dos años atrás—ayuda que ella había negociado en secreto, sin que Lucian lo supiera.

“¿Sabías esto?” preguntó a Mason, mostrándole el contrato. “Sí”, respondió él. “Tú lo hiciste para salvar a los Reed, pero Lucian nunca lo agradeció. Siempre te trató como si fueras una carga, pero tú eras la que lo sostenía”. Elara sintió amargura, pero también alivio: finalmente, tenía la prueba de que su sacrificio no había sido en vano. Decidió guardar el contrato, por si acaso.

Mientras tanto, en la ciudad, Lucian había regresado temporalmente a Valdris para cerrar sus asuntos. Había decidido irse a vivir a otro país, junto a Elena y Lia, pero antes quería hablar con Elara. Llamó a su teléfono: “Elara, ¿podemos vernos? Quiero pedirte perdón”. Elara dudó, pero finalmente aceptó. Se reunieron en un café cerca de la plaza central, donde la gente caminaba con prisa, disfrutando del buen tiempo.

“Lo siento, Elara”, dijo Lucian, con la voz baja. “Yo no quería usarla. Fiona me obligó a casarme contigo, y yo permití que lo hiciera. Nunca te di el amor que te merecías, y te lastimé mucho”. Elara se quedó en silencio: veía en sus ojos la verdad, pero ya no sentía rabia. “Ya está bien, Lucian”, dijo ella. “Todos cometemos errores. Espero que encuentres la felicidad con Elena y Lia”. “Elena no me ama”, respondió Lucian. “Ella me quiere como un amigo, como el mejor amigo de Jack. Yo finalmente lo entendí. Tu fuiste la única que me apoyó en los momentos difíciles, pero yo no lo vi”. Elara sonrió: “Ahora es tarde, pero nunca es demasiado tarde para empezar de nuevo”.

Regresó a la Villa Emberfall y encontró a Nora, que le traía unas noticias: “La galería de arte de la ciudad quiere exponer tus cuadros, Elara. Quieren mostrar tu trabajo sobre la capilla de Lumina y la Villa Emberfall”. Elara se sintió emocionada: había sido su sueño desde joven exponer sus cuadros, pero los años de matrimonio con Lucian le habían robado esa oportunidad. Mason le abrazó: “Te lo mereces, Elara. Tu arte es hermoso”.

Preparó los cuadros para la exposición: el paisaje de la capilla de Lumina que había pintado cuando era joven, el cuadro de la Villa Emberfall que Mason le había regalado, y un nuevo cuadro que representaba el jardín de rosas blancas. También preparó el cuadro que había encontrado en el sótano, con la firma de Mason en la esquina. La noche de la inauguración, la galería estaba llena de gente: amigos, familiares y conocidos de la ciudad. Los críticos de arte elogiaron su trabajo, diciendo que transmitía emoción y fuerza.

Mientras hablaba con unos invitados, Elara vio a Lia y a Elena en la entrada. Lia corrió hacia ella: “¡Señora Reed, tus cuadros son preciosos! Yo quiero aprender a pintar”. Elara sonrió: “Claro, Lia. Cuando quieras, puedes venir a la Villa Emberfall y te enseñaré”. Elena se acercó: “Elara, Lucian se fue hoy. Quiere empezar de nuevo en un país lejano. Me dijo que te agradeciera por todo”. Elara asintió: esperaba que él encontrara la paz.

Una semana después, mientras trabajaba en el atelier, recibió una llamada de su abogado: “Lucian ha presentado un documento nuevo, Elara. Dice que la ayuda económica de los Everetts a los Reed era una deuda, y que la Villa Emberfall debe ser entregada como pago”. Elara se sintió preocupada: sabía que Lucian estaba desesperado, pero no creía que lo haría. Mason le tomó la mano: “No te preocupes. Tenemos el contrato que demuestra que fue una ayuda, no una deuda. Además, Elena ha ofrecido testificar a nuestro favor”.

El juicio se celebró pocos días después. En la corte, Lucian presentó el documento que afirmaba que la ayuda era una deuda, pero Elara presentó el contrato original, que demostraba lo contrario. Elena testificó: “Lucian sabe que la ayuda fue una donación. Yo lo escuché hablar con Fiona al respecto”. El juez dictaminó nuevamente a favor de Elara: la Villa Emberfall seguía siendo suya, y Lucian no tenía derecho a reclamarla.

Lucian salió de la corte derrotado. Se acercó a Elara: “Lo siento, Elara. Yo estaba desesperado, y hice algo malo. No tendré más problemas para ti”. Elara le dijo: “Lucian, debes perdonarte a ti mismo. Solo así podrás empezar de nuevo”. Lucian asintió y se fue, sabiendo que era la última vez que vería a Elara.

Regresó a la Villa Emberfall, Elara fue recibida por Mason, Nora y Lia. Juntos celebraron en el jardín de rosas blancas, con vino y comida. Lia pintó un pequeño cuadro para Elara, y Elara le regaló un oso de peluche pequeño, igual al suyo. “Este oso te protegerá”, dijo ella. “Como el mío me protege a mí”. Lia sonrió: “Gracias, señora Reed”.

Esa noche, Elara miró el cuadro de la capilla de Lumina que había expuesto en la galería, y pensó en todo lo que había pasado. Había perdido seis años de su vida en un matrimonio vacío, pero había recuperado su libertad, su arte y el amor de Mason. La cruz de Lumina seguía en su cuello, un símbolo de esperanza y fuerza. Sabía que el futuro tenía muchos desafíos, pero estaba lista para enfrentarlos, junto a los que la querían.

Al día siguiente, Elara y Mason plantaron una nueva rosa blanca en el jardín, en memoria de los años pasados y en honor al nuevo comienzo. La rosa crecería fuerte y bella, como ella misma. En el atelier, Elara empezó a pintar un nuevo cuadro: un paisaje de Valdris, con la Villa Emberfall en el centro, rodeada de rosas blancas y con la cruz de Lumina brillando en el cielo. Era un cuadro de amor, libertad y esperanza—un reflejo de su vida.

Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP