Mundo ficciónIniciar sesiónYo miré por la ventana, observando a la gente que entraba: parejas tomadas de la mano, grupos de amigos, rostros ilusionados por la música que estaban por escuchar. Una punzada de nervios me recorrió, pero también una pequeña chispa de curiosidad.
Santiago estacionó el coche y se giró hacia mí. —¿Lista? Asentí, aunque la respuesta no era del todo cierta. Salimos del auto y caminamos hacia la entrada. El murmullo de la gente, el aire fresco de la noche, el brillo de las luces… todo p






