Mundo de ficçãoIniciar sessãoSarah me miró y sonrió. No fue una sonrisa amable, fue burlona, cargada de esa superioridad que tanto disfrutaba exhibir. Mis manos temblaron. Apreté los labios con fuerza para no quebrarme ahí mismo.
Y... Matías me veía con una tranquilidad e indiferencia, como si viera a una extraña, eso me hizo sentir un dolor enorme en el pecho.Santiago notó mi cambio y siguió la dirección de mi mirada. Su ceño se frunció, comprendiendo en silencio.—Isa… vámonos —dijo en voz baja.Asentí






