Capítulo 58

No supe en qué momento las palabras empezaron a perder sentido y se convirtieron en golpes directos al pecho. Estábamos sentados en aquella terraza de la cafetería, frente a frente, como si el tiempo hubiera retrocedido a nuestros días de complicidad, pero no había complicidad, ni ternura, ni esa chispa que solía habitar en su mirada. Sólo quedaba el eco de lo que fuimos y una distancia que parecía insalvable.

—Isa… —dijo Matías con un suspiro cargado de fastidio—. Esto no tiene caso.

Lo miré,
Continue lendo este livro gratuitamente
Digitalize o código para baixar o App
Explore e leia boas novelas gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de boas novelas no aplicativo BueNovela. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no aplicativo
Digitalize o código para ler no App