Capítulo 49

Me quedé helada. El cuerpo entero me temblaba, no solo por la fuerza con la que me sujetaban, sino porque aquella voz… aquella voz tenía un matiz que me resultaba familiar.

¿Dónde la había escuchado antes?

Intenté girar la cabeza, pero la mano del hombre me apretó aún más, obligándome a mantener la vista al frente. Mi respiración era entrecortada, mis pensamientos se atropellaban sin orden.

Entonces, frente a mí, apareció una silueta. Al principio no distinguí más que la figura re
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