Al pasar unos días, la madre de Matías organizo una pequeña reunión, con el motivo de celebrar el regreso de su amado hijo.
El tipo de eventos donde todo debía verse perfecto, donde los gestos contaban tanto como las palabras. Yo estaba acostumbrada a esas dinámicas, me habían formado para dominarlas.
Matías estaba ocupado conversando con un viejo socio de su padre, y yo me encontraba acompañada de Sarah. Era inevitable; parecía que alguien siempre se encargaba de situarnos juntas, como si