Mundo ficciónIniciar sesiónLas semanas siguieron su curso, y el clima comenzó a cambiar. Las tardes eran más largas, y el viento traía ese olor húmedo que anuncia la lluvia.
A veces me sentaba en el balcón con una manta y un libro que no leía. Solo observaba el cielo, y pensaba en cómo había cambiado mi vida sin necesidad de grandes gestos.Ya no me sentía rota, ni usada, ni culpable.Por primera vez, me sentía viva.Una mañana, al despertar, me quedé mirando mi reflejo.Mi rostro tenía otro brillo,






