Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa mañana había comenzado tranquila, casi demasiado tranquila para mi gusto. El sol se colaba por las cortinas de mi habitación y Rosa insistía en que desayunara algo más que solo café. Yo apenas probaba las tostadas mientras hojeaba un libro que llevaba días sin poder terminar.
El timbre de mi celular rompió aquel silencio rutinario. Miré la pantalla sin reconocer el número, dudé unos segundos antes de contestar, pero algo en mi interior me dijo que debía hacerlo.—¿Hola? —pregunté c






