Capítulo 115

La sinceridad en su rostro era tan dolorosa como sus palabras. Vi en sus ojos la culpa, la angustia de alguien que había actuado con el corazón pero que había fallado en el intento.

Me quedé callada unos segundos, intentando procesar. Lo último que necesitaba era seguir cargando con más resentimientos.

—Rosa —dije al fin, con la voz suave—, no te culpes. Entiendo que estabas preocupada. Yo también lo estaría si alguien a quien quiero desapareciera toda una noche sin avisar.

Ella n
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