—Estamos en el nuevo gimnasio deportivo. El señor Campos dice que quiere negociar directamente contigo.
Sonia se sorprendió y frunció el ceño —¿Conmigo?
—Sí, ¿dónde estás ahora? ¿Quieres que envíe un chofer a recogerte?
—No es necesario, vine en auto, iré por mi cuenta.
Sonia no entendía qué pretendía Andrés, pero Camilo era hombre de Javier, y si ya le había indicado que fuera, rechazarlo significaría que seguramente se lo contaría a Javier.
Así que, aunque de mala gana, tenía que ir.
Andrés y