Después de acompañar al señor Mora a su auto, Sonia se quedó sola frente al restaurante.
La oleada de calor que le golpeó el rostro contrastaba bruscamente con el aire acondicionado a sus espaldas, irritándole la garganta.
Mientras intentaba contener la tos y sacaba una pastilla para la garganta de su bolso, recibió una llamada de la empresa, urgiéndole que regresara para una reunión.
El tema de la reunión era similar a lo que Javier le había comentado días atrás.
A pesar de la recesión del merc