Al despertar, el día ya estaba completamente iluminado.
La nieve había parado, pero en la casa seguía estando ella sola.
Sonia había pensado que Andrés vendría a hablar con ella hoy.
Según lo que conocía de él, no solía dejar que estos asuntos se prolongaran demasiado.
—Cuanto más tiempo pasara, más vergonzosa parecería su derrota.
Pero Sonia tampoco acertó esta vez.
Andrés no regresó en todo el día.
En cambio, Fabiola la llamó por la noche, pidiéndole que fuera a verla a la villa en las afueras