—¿Pero lo has cumplido?
—¿Te divertiste en el baile? ¿En el mercado nocturno? ¿En el arcade? ¿De qué derechos sociales hablas? —Andrés soltó otra risa suave— Sonia, ¿realmente crees que eres irremplazable?
En todos sus años de conocerse, esta era quizás la vez que más palabras le había dirigido. Pero cada una era como una daga que se clavaba directamente en su pecho.
Sonia siempre supo que él era elegante y distante, pero antes al menos lo disimulaba. Ahora, incluso esa mínima cortesía había des