—Es mi amigo, solo... no quiero que lo difames así —Sonia se mordió el labio, sus dedos jugueteando nerviosamente con el borde de su blusa— Además, esta noche resultó herido por defenderme cuando ese hombre me acosó. No puedo simplemente ignorar que alguien se haya lastimado por mi causa.
—Ja, ja —la risa repentina de Andrés cortó el aire como una navaja contra su rostro, el eco resonando en el espacio cerrado del auto.
—Sonia, ¿has olvidado el acuerdo que teníamos? —sus nudillos se blanquearon