Era la primera vez que Sonia veía a Andrés así. Irónicamente, su expresión actual era mucho más... viva que cuando mantenía su habitual compostura fría y serena.
Fue entonces cuando Sonia descubrió que sus emociones sí podían alterarse por ella. Qué novedad. Aunque claro, cualquier hombre se enfurecería al escuchar lo que acababa de decir.
Sin embargo, en contraste con su furia, Sonia se sentía extrañamente tranquila. Después de sostenerle la mirada un momento, contraatacó: —¿No fui lo suficient