Capítulo 20
Después de la cena, María se levantó y comenzó a lavar los platos. El agua tibia corría sobre la vajilla mientras ella mantenía la mente distraída, pensando en lo agradable que había sido la noche. Alejandro se acercó sin decir nada, cogió un paño de cocina y comenzó a secar y guardar todo en el armario, a su lado.
— No tienes que hacer eso — comentó ella, sin mirarlo directamente.
— Claro que sí. Ya he lavado muchos platos en mi vida, no voy a fingir ahora que no sé — respondió con una media sonrisa.
El silencio que siguió fue cómodo. Ninguna obligación, ninguna incomodidad, solo los dos compartiendo tareas como si ya fuera un hábito.
Cuando terminaron, Alejandro se secó las manos y miró el celular.
— Voy a la oficina un momento, tengo que devolver una llamada — dijo, saliendo con pasos tranquilos por el pasillo.
María secó las últimas gotas del fregadero, apagó la luz de la cocina y fue a la sala. La noche estaba fría, así que cogió una manta que estaba doblada sobre el