Capítulo 21
La música seguía sonando. María sintió los labios de Alexandre presionando los suyos con una dulzura que la hizo estremecer. Sus dedos se entrelazaron en su cabello, acercándolo más.
Él respondió con un gemido bajo y profundo, y sus manos se deslizaron por su cuerpo, explorando cada curva. La manta que los cubría se fue deslizando poco a poco, dejando solo el calor de sus dos cuerpos tocándose.
— ¿Estás segura? — preguntó Alexandre, alejándose solo lo suficiente para mirarla a los ojos.
María no respondió con palabras. En cambio, lo atrajo de nuevo hacia otro beso, uno más intenso, más urgente. Sus manos bajaron por su pecho, sintiendo los músculos tensos bajo la camisa. Alexandre no resistió. Con movimientos lentos, le quitó la blusa, exponiendo su piel al tacto del aire frío de la noche.
Un escalofrío recorrió su cuerpo y sus pezones se endurecieron. Pero el frío pronto se disipó cuando sus manos la recorrieron, dejando huellas de fuego a su paso.
La besó en el cuello, e