Capítulo 50
Doce años después…
El sol de la mañana calentaba los campos montañosos de la hacienda, haciendo evaporar el pasto aún húmedo de rocío. Los caballos galopaban lado a lado, y entre ellos, se destacaban Alejandro y su hijo, Lucas, ahora con doce años, firme sobre la silla, con los ojos brillando de entusiasmo.
—Sostén firme las riendas, pero con suavidad, hijo. El caballo siente tu intención antes del tacto —dijo Alejandro con una sonrisa tranquila, observando al niño aplicar cada ense