Capítulo 49
Adalberto se quedó unos días en la hacienda de su hermano para descansar, matar la saudade y ponerse al día. Los dos se reían de los recuerdos de la infancia, cabalgaban juntos por los senderos que conocían de memoria y ayudaban a María con pequeñas tareas, aunque ella insistiera en que todo estaba bajo control.
Una mañana soleada, mientras el olor del pan de queso y el café fresco salía de la cocina, María vio un auto acercándose por el camino de tierra. Sonrió al reconocer a Beatr