Alexander Lee
Anoche estuve a punto de abrirme a Munan. Cuando ella habló de amar y ser amada, quise decirle que sí; que, aunque fuera bajo mis propias reglas, podía amarla a mi forma. Estuve a punto de desenterrar mis miedos, de preguntarle si deseaba tener hijos para luego explicarle que, conmigo, esa posibilidad era un callejón sin salida. Me sentía extrañamente sensible, con una necesidad urgente de desmantelar sus defensas y conocer cada rincón de su mente.
Pero de mi boca salió la pregu