Alexander Lee
—Eso dicen mis padres, pero la verdad es que no sé si es una bendición o una maldición. ¿Tú qué piensas, amigo? —pregunté, intentando restarle importancia al asunto.
Mi interlocutor me sostuvo la mirada con una serenidad que me incomodaba.
—Eso le corresponde averiguarlo a usted. Tiene la marca de lo segundo, y aunque está consciente de ello, se niega a aceptarlo.
—No acepto nada negativo en mi vida —repliqué con firmeza—, mucho menos si proviene de siglos antiguos. ¿Qué cul