Aimunan
Había terminado de hablar con mi hermano y mi madre, pero sus palabras seguían retumbando en mis oídos. Entré a la ducha con la mente saturada. Dejé que el agua caliente borrara el rastro de la vigilia mientras recordaba la advertencia de mi hermano: «Procederán a conocer el momento en que coincidieron. Verán lo que los unió».
A estas alturas, los Piasanes en Venezuela ya debían haberlo visto todo a través de su mente compartida: el trato, la pasión, mi aparente frialdad. Sentí una pu