Alexander Lee
Alexander Lee
Yo, un hombre de negocios con millones en la cuenta y la vida bajo control, estaba ahí, sentado frente a un ritual en el que ni siquiera creía. Miraba a Aimunan; todo esto era por ella, porque en sus ojos veía una esperanza que yo había perdido hacía años. Ya le había dicho que lo intentaría, y yo soy un hombre de palabra. Respetaba a los sacerdotes —mi abuelo me enseñó a no subestimar lo antiguo—, pero en mi mente moderna, estos rituales ya deberían estar obsoleto