El Filo de la Mañana
Amaris
El comandante De Nyx estaba agitado. Su pecho subía y bajaba con fuerza, una respiración profunda que parecía querer expulsar la furia y el agotamiento. Aunque había dejado la daga en el suelo, el sudor le resbalaba por el rostro, dibujando senderos brillantes que descendían hasta su pecho desnudo y marcado. Sus ojos se veían perdidos, una mezcla de enojo, cansancio, o quizás algo más profundo que no pude descifrar. Sus manos, que habían empuñado el acero con tanta f