El Banquete de la Verdad
Volvimos al castillo tras dos días y una noche de viaje, un trayecto marcado por la quietud entre el Capitán De Nyx y yo. La tranquilidad de nuestra fortaleza era un bálsamo para el alma, muy distinta a la atmósfera gélida y opresiva de Veridia. Era reconfortante regresar a casa. La tregua tácita que se había forjado entre el Capitán y yo durante el viaje de regreso ya casi no existía; apenas habíamos intercambiado más que los saludos corteses, meras formalidades al cru