La caída De Los Valerius
La Reina Madre Leticia, que había escuchado cada una de mis palabras con una quietud impresionante, me miró. Y para mi sorpresa, una ligera sonrisa de aprobación se dibujó en sus labios. Lentamente, asintió con la cabeza, una señal clara de que mis palabras no solo eran certeras, sino que contaban con su total respaldo. Su aprobación fue un bálsamo para mi alma, una validación que rara vez me concedía. La verdad, aunque dura, había sido expuesta sin rodeos, y con ella,