115. Paso en falso
André
Siempre tuve dominio sobre mis emociones.
Era una habilidad entrenada, afilada a lo largo de los años. En el tribunal, en casa, en las decisiones difíciles. Nunca levantaba la voz. Nunca me dejaba llevar. Nunca confundía el trabajo con el deseo.
Nunca.
Sabía lo que podía pasar, sabía que vidas podían perderse por malentendidos, por pequeños gestos.
Vivir con la realidad que mi madre trajo con mi padrastro, y con lo que él le hizo a mi hermana, me mantenía muy atento.
Hasta ahora.
Cerré la