129. Mi decisión
Cássio
Cerré la puerta del cuarto de Aelyn con el máximo cuidado, como si cualquier ruido pudiera hacer añicos lo que quedaba de normalidad en la casa.
«Quédate aquí con Branca. Ya vuelvo».
Aelyn asintió, todavía confundida, con sus bracitos apretados alrededor de la cintura de Branca como si supiera, por instinto infantil, que el aire había cambiado de repente. No preguntó nada más. Solo se acurrucó más contra su pecho.
En cuanto la puerta se cerró, el pasillo pareció encogerse.
Una voluntad a