127. Noviazgo con contrato de matrimonio
Laís
Cerré la puerta del despacho de él con un clic suave, casi reverente, como si el sonido pudiera anunciar que, allí dentro, las reglas del mundo exterior ya no valían. Respiré hondo, sintiendo el aire fresco del aire acondicionado mezclado con su olor, ese perfume amaderado que se había pegado a mi piel desde la noche anterior y que ya no conseguía separar de mi propio cuerpo. Atravesé el espacio hasta su mesa despacio, hojeando la carpeta que traía en las manos solo para tener algo que hac