La propuesta llegó un lunes a las once de la mañana.
No por correo. No por intermediarios. No como una idea deslizada con cautela para ver si encontraba resistencia. Ethan lo hizo del modo en que ya había aprendido que debían hacerse las cosas importantes con Jerome: de frente, sin exceso y con el nombre correcto.
Jerome estaba en su oficina revisando una carpeta de operaciones logísticas vinculadas a Sterling Industries cuando Ethan entró y cerró la puerta detrás de sí.
—¿Tiene cinco minutos?