El ático de Central Park West tenía cuatrocientos veinte metros cuadrados, una terraza orientada al parque y esa clase de silencio que no se compra solo con dinero, sino con altura, buena estructura y una ciudad lo bastante lejos como para no meterse en cada habitación.
Luciana lo vio primero desde la sala principal.
El parque, extendido como una respiración larga detrás de los ventanales. El verde todavía contenido del final del invierno. Las líneas altas de los edificios más allá, como si Man