En marzo, cuando Lucas ya había cumplido dos años y había convertido la casa entera en un territorio de preguntas, Stefan fue al ático desde su apartamento del SoHo con Helena Van der Berg.
Lucas había aprendido a caminar a los nueve meses y a preguntar a los diez. A los dos años y algunos meses manejaba ya un registro conversacional que Freddy definía como “agresivamente inquisitivo” y que Mary, con más precisión, llamaba simplemente “exceso de inteligencia mal distribuida a esa edad”.
Además,