La mañana en Montauk se había vuelto agridulce en cuestión de minutos.
Ethan salió de la ducha con una toalla alrededor de la cintura, el vapor siguiéndolo hacia la habitación fría. Su mente seguía atrapada en el correo electrónico de "Propiedades V-Corp", calculando horas, centavos y posibilidades.
—Alguien está tocando el timbre de servicio —dijo Ethan, secándose el cabello con una mano, alerta.
Luciana, que ya estaba vestida con un suéter de cachemira grueso y unos jeans, sonrió desde el bord