Ethan guardó su teléfono en el bolsillo con un movimiento mecánico, casi brusco. La conversación con Luciana seguía resonando en sus oídos, no por lo dicho, sino por lo omitido: los silencios, el tono, esa mínima torsión en su voz cuando él mencionó a Isabelle.
Había escuchado duda. Inseguridad. Tal vez un destello de celos.
Y lo que más aterraba a Ethan no era eso.
Era que, en el fondo, una parte oscura y herida de él quería provocarlo. Quería que Luciana probara, aunque fuera una gota, del ven