— Jefe, no pude traerlos de vuelta. Un auto las perseguía y… —la voz de Alessandro se quebró, sus ojos reflejaban impotencia.
Estaba intentando justificar su fallida misión, pero en su mirada había una mezcla de miedo y culpa.
Ares interrumpió, con rabia y angustia en sus venas. — ¿Qué le sucedió a mi mujer y a mis hijos?
Sus palabras fueron como un disparo en medio de la tensión causada por las últimas horas de caos.
Alessandro tragó saliva al ver la tormenta que se avecinaba,recordó con ang