Si ya Ares estaba al borde de la locura por las malas nuevas sobre Selene ,para cuando Alessandro apareció solo, el mal humor del patrón se tornó en furia.
La palidez en el rostro del escolta era evidente, como si la muerte lo estuviera esperando.
— Perdone,jefe…
—No puede ser —musitó Ares mientras observaba al hombre, quien parecía estar al borde del colapso.
Ares vio el ligero temblor en las manos de Alessandro.
—No... pude cumplir con el encargo... La policía de tránsito me detuvo y su muje